no sabía dónde mirar, me sentía pequeña y grande a la vez. Un ser insignificante formando parte de esa marea humana que entonaba cánticos de alegría y ánimo hasta más allá del final del partido (es muy bonito ver como una afición anima a su equipo y le canta eso de campeones , campeones, oeoeoeee, después de haber perdido el partido)
más fútbol II
no creo que se me olvide nunca la sensación que me sobrevino cuando entré en el Camp Nou...


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