de vuelta a casa

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son las once y camino de regreso a casa, encaro Burgo Nuevo sin prisa, hoy ha sido un día de esos de correr para acabar llegando tarde a todas partes y quiero disfrutar de la calma del que pasea; me gusta la temperatura ambiente, 10 grados según indica un termómetro de farmacia, agradezco el frío en la cara porque se mezcla con el calor de dentro, el de todo el día y el de las dos cañas del final. Llego a la plaza de Las Palomas, no hay mucha gente a esta hora pero se aprecia que no es un miércoles común, no hay escuela, subo por la calle Ancha, mis manos ya están en su habitual estado, es decir, heladas, pero yo sigo agradeciendo el tiempo. Llego a la plaza de la Catedral y me paro, como siempre que paso por aquí, esta vez me entretengo, amén de mis ateridas extremidades, en fotografiarla con el teléfono móvil, otras veces no llego a detenerme físicamente pero si de otra manera, de esa en la que ya no importa la hora ni el frío ni la prisa, de esa en la que no respiras, en la que te pierdes por un momento en tantos años ya pasados, en la que agradeces vivir en una ciudad que consiga, aunque solo sea un segundo, hacerte olvidar la nimiedad de tu ser para convertirte en el más privilegiado y en este preciso instante que ya es historia...

(la Pulcra Leonina a las once desde el móvil)

1 comentarios:

Ase dijo...

La más bonita del mundo... Será porque la veo con el corazón?