|

LAS ESQUINAS,
que en la pared interminable de nuestra vida, de nuestra existencia infinita, aparecen cuando quieren o cuando son queridas, desconcertadas, pusilánimes, fanfarronas o altivas, para cambiarnos el ritmo, el latido, el sentido, para romper la monotonía, para esconder o para perder de vista, para empezar de nuevo, para surgir, para no mirar a quien mira, para encerrar o para abrir el vuelo, para dudar de lo que soy y de lo que tengo, para pasarse a pensar si es esto lo que quiero.
Y mientras me quedo con el regusto que me dejó este domingo entero y lo recuerdo y lo guardo con esmero y me lo quedo.

1 comentarios:

Malahe dijo...

Siempre hay que quedarse con esos preciosos momentos que nos deja la vida... y las esquinas volverlas redondas XDDD