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La casualidad nos llevó a gastar el pasado fin de semana en un pueblo gallego con mar, no lo fue que el motivo se viese truncado un día antes sin nosotras saberlo.
La casualidad nos llevó a un día de fiesta inoportuna, no lo fue el sol ganando a la bruma en domingo, ni la piel marcada a su antojo por un sueño que siempre gana la partida.
La casualidad nos dejó varios cafés de carretera y algún menú improvisado, otros pantagruélicos y al gusto de los que saben a rico a cualquier hora.
La casualidad nos dejó una cometa azul y amarilla y un viento descarado y facilón, no lo fue nuestro vano intento por sacarle los colores a ninguno de los dos.
La casualidad nos dejó un mar lleno de olas, de playa de arena de conchas, de pájaros pequeños, de nubes de las que adquieren formas, de colores y hasta de sol, no lo fue la compañía, esa como siempre fue lo mejor.

1 comentarios:

Malahe dijo...

Las casualidades embellecen el destino...

"La casualidad nos da casi siempre lo que nunca se nos hubiera ocurrido pedir".
LAMARTINE