3 yemas
3 claras (a punto de nieve)
8 cucharadas de leche
8 cucharadas de azúcar
4 cucharadas de anís
8 cucharadas de aceite de oliva
500 gr de harina
1 sobre de levadura
ralladura de 1/4 limón
proceso constructivo
batimos las yemas junto con el azúcar y el anís. Añadimos la leche y lo vertemos todo sobre las claras montadas a punto de nieve (aprovechando que seguimos en invierno...). A la mezcla le agregamos la ralladura de limón y luego la harina junto con la levadura, tamizando ambas. Amasamos y durante este proceso de amasado vamos añadiendo las cucharadas de aceite y algo más de harina, hasta que sólo se te pegue un poquito la masa. Damos forma a las rosquillas, muy profesionales estirando la masa o más rústicas (que es como me gustan a mi)
Freímos en aceite no muy caliente (y siempre, lo primero, freíd un poco de peladura de naranja o limón.)
Espolvorear con azúcar.
sugerencias
para su elaboración nada mejor que una mañana o tarde de sábado nublado, música de fondo, buena compañía y un orujo blanco (o un café o chocolate) con que degustar las rosquillas!
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