El cadáver de Pumuky, un joven de veintisiete años, cantante de un grupo de moda, aparece en un remoto pinar situado en los alrededores de Madrid con un tiro en la cabeza. ¿Se ha suicidado? ¿Le han disparado? Y de ser así, ¿fue el asesino su mejor amigo, su novia despechada, el díler al que le debía dinero? Cada persona alrededor de Pumuky ––novias, amantes, amigos, mánager, vecinas, madres de amigos, todos ellos entrelazados en una enmarañada red de relaciones sexuales y amistosas, infidelidades y mentiras, traiciones e hipocresía–– cree saber la verdadera razón de su muerte. Cada uno conoce datos que, en su opinión, aportan luz sobre el caso. Pero sólo el lector, cuando recopile todos los testimonios, entenderá lo sucedido. O no. Porque lo verdadero es un momento de lo falso y la realidad no es más que un simulacro infinito. En un mundo en el que la imagen equivale a la verdad, no hay tiempo para pensar, para abstraer, para reflexionar sobre el contenido. (www.sumadeletras.com)----
dice al finalizar el resumen en la contraportada del libro algo así como que a ningún lector va a dejar indiferente, sin embargo quizás sea para mi el libro de Lucía Etxebarría que menos me ha gustado, aunque no es lo mismo una cosa y otra, lo de gustar y lo de dejar más o menos diferente. Desde luego que, como siempre, esta autora logra revolverme de la silla con mayor o menor alegría y consigue, por momentos, hacerme razonar lo físico de las emociones y sentir lo emocional de las razonamientos, ahí es nada.
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