nunca se imaginó tanta gente a su alrededor ese 16 de noviembre, día de su cumpleaños
y a estas horas parte de sus cenizas se confunden ya con las de su mejor amigo, su amigo del alma; la otra parte la esperan a ella, que a ratos lo recuerda y entonces llora, por él, por su ausencia inesperada
ausencia que como tal duele, dentro y fuera, y así más lágrimas mojan el suelo, hijos, nietos
ausencia que vacía y quema, abrasa, porque nos dejó a todos un hasta luego valiente que era un adios improvisado, él lo sabía, y seguía sonriendo, y nosotros lo creíamos eterno
ausencia por las palabras no dichas, por los momentos perdidos, por la experiencia marchita
ausencia de abrazos, ausencia de guiños, ausencia de besos
y ante la falta de ti, nos llenamos de recuerdos, hoy me los guardo para mi, para ahora y para luego, para contártelos en voz baja, casi como un susurro, como ahora mismo mientras te estoy escribiendo, descansa en paz abuelo
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1 comentarios:
Lo siento mucho niña.
Un beso bien fuerte desde aquí
D.
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