
por fin he terminado con la saga de Harry Potter and Co., y digo por fin porque aunque el libro me ha resultado bastante más entretenido de lo esperado, tuve tiempo entre medias para leerme La Metamorfosis y así hacer que la letra de mi DNI pase de ser la k de kilowatio o kilovoltioamperio a la K de Kafka y hasta perderme en una disertación platoniana del amor en tiempos de Sócrates. Antes de esta última parte me atraganté con La sangre de los inocentes de Julia Navarro cuyo final, después de toda la tensión, me resultó bastante conservador y hasta descafeinado, vamos que más que sangre podría haber sido horchata, y mejor me fue con otros dos libros de Lucía Etxebarría y con los Aires difíciles de Almudena Grandes, será que me sigue picando la vena cotilla? bufff. A lo que iba, que se termina una serie y es una mezcla entre alegría y pena la que aparece, como esa visita que se va o ese perfume que usas y han dejado de fabricar (...), porque cuando lo del cambio resulta imperativo se atraganta (a mi al menos), por mucho que Heráclito (o era Parménides?) se empeñase en afirma que la vida era eso, un continuo cambiar.
1 comentarios:
Heráclito, aunque no exista mucha contradicción...Que la otra cara del fuego sea el agua o lo contrario
Y tú? Te iras como el agua? O te moveras como el fuego?
Y como no hay mucha contradicción. Hay espacio en tu devenir?
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