Hace unos días el barrendero de la zona me asaltó justo en el momento en que me disponía a acceder a la oficina, el motivo dudoso en el inicio, argumentado en el nudo y declarado en el desenlace era el siguiente: este viernes había campaña de donación de sangre.
Era la primera vez, no será la última, hacía tiempo que quería hacerlo pero nunca encontraba hueco; el motivo, uno egoísta intrínseco en todos los gestos, porque quiero, otro altruista más gratificante, porque se necesita; la sensación, ninguna, tengo mucha más aprensión a las agujas de costura que a este tipo de agujas, así que ni mareo, ni palidez. Unos cuantos pines y algún llavero, un bocadillo (de jamón) en compensación y una siestecina, a penas media hora, como ya hacía tiempo, para asistir luego a la tercera y penúltima sesión de un curso de coordinación de seguridad, que mañana de 9 a 2 tiene el resto, y esto sí que me da miedo.
Así que ya sabéis todos, ya sabes tú, hazte donante, unos lo necesitan ahora, algún día puedes necesitarlo tú!
0 comentarios:
Publicar un comentario