El pasado domingo 12 de noviembre estrenábamos en el número 14 de González de Lama la primera temporada de NOCHES CULINARIAS, el motivo argumentado por sus creadores vino como respuesta a un comentario desacertado que decía algo así como que cocinar era una mezcla entre cocer y freir, para demostrar el grado de desacierto surgió la idea de celebrar, al menos una vez al mes, una cena en la que apurar la imaginación (y los libros de cocina) y así deleitar a los comensales con un menú superlativo y didáctico (lo de interactivo habrá que dejarlo de momento) que vieniese a engrosar nuestro recetario personal, particular y totalmente transferible. Sopa de pera y berros, rollitos de col con arroz y frutos secos, ensalada de temporada y pan casero fueron las primeras obras de arte (culinario), faltó tiempo para el postre y para la elección del vino, pero la velada resultó lo que de ella se esperaba, ganas de más. Tomando el relevo en la cocina Elení y la menda lerenda el segundo capítulo de la saga tuvo lugar ayer, el resultado? ese mejor os lo cuento mañana...Sayonara.
1 comentarios:
Queeee hambreeee!!Qué genial idea!! Lo ideal sería sólo catar, jijijiji. Ya nos irás contando...
Besos.
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